Al pasar esta mañana por la Plaza de Callao me he encontrado una secuencia creo que postmoderna. Eran 4 kioskos 4, cada uno de su padre y de su madre, los que se alineaban junto a la caseta navideña del El Corte Inglés. El de Periódicos con su marquesina de cristal volada, el del la Once más escurialense, el de Tabacos en estilo moderno al acero inoxidable, y el de la Castañera en plan casita a dos aguas de chapa, acompañaban a la Casa de Serie de Televisión norteamericana.
Nunca he entendido muy bien el concepto de ciudad postmoderna, pero intuyo que debe ser algo así como esto, que las cosas no tengan sentido, que no signifiquen nada. Ahí es dónde debe de estar precisamente la gracia.

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