Colección de carteles, proyecto de publicación, de momento en la web (desde 2011).

En la ciudad te rodean decenas, cientos, miles de carteles en los que no sueles reparar. Solo prestarás a tención a los que necesitas, a los que se dirigen a ti. Traerlos a este muro, sacándolos de su contexto, es una manera de llamar la atención sobre ese mundo de escrituras tipográficas o manuales.

Cada uno dice muchas cosas de su autor: la composición, el soporte, la manera en que están pegados son representativos de una actitud, de un carácter, de una personalidad. Hacer un cartel es toda una declaración de intenciones. El clásico “No se hacen fotocopias” que te encuentras a la entrada de una tienda ya indica que hay algo de hartazgo, igual que el “No se cambia para el parquímetro”. Abundan las prohibiciones, y de estas me gustan particularmente los carteles que prohíben fijar carteles, siendo “responsable la empresa anunciadora”. !Qué ironía poner un cartel para prohibir poner carteles¡ Horarios, notas diversas dirigidas a una sola persona pero que puede ver cualquiera al pasar: “Nota para Iberdrola: el contador se encuentra en el interior a la izquierda”. Otros son simplemente divertidos o graciosos. Casi todos sobrentienden información o situaciones que dejan de ser explícitas una vez que se sacan fuera de su hábitat.

Me gusta reunirlos aquí porque se convierten, a mi modo de ver, en modestos y espontáneos poemas. No sé cómo explicarlo, es como si quisiera contarle a un extraterrestre algo de nuestro mundo. Supongo que se quedaría perplejo.

Gracias por la visita.

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